Alguien cancela a última hora. Te llega otra tarea aunque tengas el día lleno. Un comentario te duele. «No pasa nada», dices.
Después sigues pensando en la situación. Estás decepcionado o molesto y te preguntas por qué no lo dijiste.
A veces de verdad no pasa nada. Cedes conscientemente, comprendes o dejas pasar una pequeñez. Pero otras veces solo quieres evitar una discusión, no decepcionar o no volver a explicar qué te molesta.
¿Puedes respaldar tu respuesta?
Primero comprobar, después responder
No necesitas responder de inmediato. Tómate un momento antes de aceptar algo o darlo por resuelto.
«Lo pensaré y te diré».
«Primero debo comprobar si puedo encargarme».
«Ese comentario me preocupa. Me gustaría retomarlo después».
Di concretamente qué te molesta
Cuando se acumula el enfado, una situación se convierte rápidamente en «¡Siempre haces lo mismo!». Así se pierde de vista el motivo concreto.
Cíñete a lo ocurrido:
«Me decepcionó porque había reservado la tarde».
«Hoy no puedo asumir además esta tarea».
«Ese comentario me dolió. Por favor, no lo repitas».
La otra persona no tiene que compartir tu visión. Pero una afirmación clara permite entender qué te preocupa y qué deseas.
Puedes corregir tu respuesta
Si dijiste «no pasa nada» demasiado rápido, puedes retomarlo:
«Antes dije que no pasaba nada. Me precipité. Quiero volver a hablarlo».
No tienes que empezar una discusión ni apartar tu decepción. Puedes decir con calma qué sigue pendiente para ti.
Un pequeño ejercicio para esta semana
Observa un momento en que dirías «no pasa nada» por costumbre. Comprueba si lo sientes así. Si no, expresa con amabilidad y claridad lo que realmente necesitas.
¿Cuándo dices «no pasa nada» aunque sí pase?
Seguir leyendo: Decir No sin culpa →
Suscribirse a las preguntas semanales en WhatsApp ↗
← Todas las reflexiones
HERR A.